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Si la genética, la alimentación y el modo de vida son promotores o generadores incontestables del envejecimiento y las arrugas, los distintos tratamientos imaginados por muchos cirujanos plásticos, médicos estéticos, dermatólogos y profesionales de la dermocosmética intentan contrarrestarlos con mucha imaginación y con todos los medios a su alcance.
La piel no es una simple envoltura cutánea protectora del cuerpo, es la frontera activa que se interpone entre el organismo y el ambiente y posee las siguientes funciones:
- Control de la perdida de fluidos valiosos para el organismo.
- Regulación de la perdida de calor.
- Evita la penetración de sustancias extrañas al organismo.
- Aporta señales sensuales y sociales por su color, textura y olor, que pueden ser incrementadas y realzadas por la ciencia cosmética.
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