Desde los tiempos más antiguos, la piel del cuerpo en general y de la cara en particular ha representado siempre una gran preocupación de las mujeres. Con objeto de parecer jóvenes, bellas y atractivas han utilizado todo tipo de artificios, técnicas y productos para borrar las marcas inexorables del tiempo.
Las evidencias del paso del tiempo y del maltrato que ejercemos sobre la piel con abuso del sol, mala alimentación, estrés, tabaco... son:
- Manchas
- Lesiones seborreicas
- Falta de brillo
- Poro abierto
- Lesiones pigmentadas
- ...
Si la genética, la alimentación y el modo de vida y sobretodo el sol son promotores o generadores incontestables del envejecimiento y las arrugas, los distintos tratamientos imaginados por muchos cirujanos plásticos, médicos estéticos, dermatólogos y profesionales de la dermocosmética intentan contrarrestarlos con mucha imaginación y con todos los medios a su alcance.
Para una correcta prevención, corrección y reparación cutánea es necesario en primer lugar un DIAGNOSTICO CORRECTO del estado de la piel.
Uno de los tratamientos más utilizados para el rejuvenecimiento facial es el IPL. El IPL (Luz Pulsada Intensa) es un tratamiento poco agresivo que mejora evidentemente todas estas lesiones citadas anteriormente al combinar la luz y el calor en un corto espacio de tiempo. Produciremos la estimulación del colágeno y del tejido conectivo y con esto conseguiremos un mejor aspecto de la piel con mayor luminosidad y calidad.
Este tratamiento lo podemos realizar en rostro, cuello y escote.
Es mínimamente invasivo con lo cual no va a provocar ninguna distorsión en nuestra vida cotidiana, únicamente debemos tener en cuenta la extrema protección solar.
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